En solidaridad con el pueblo de Irán
Irán atraviesa una enorme oleada de protestas a nivel nacional, desencadenadas por el colapso económico y el agravamiento de la injusticia social. Lo que comenzó como manifestaciones contra las dificultades económicas ha evolucionado hacia una exigencia más amplia de un cambio político estructural y duradero.
Sin embargo, las protestas de la población han sido respondidas con una represión brutal: encarcelamiento de personas, ejecuciones y violencia generalizada. Según diversos informes, miles de personas han sido asesinadas. Los cortes de internet, la censura y la la imposición del silencio buscan borrar las voces disidentes, pero las mujeres siguen estando en primera línea, liderando con un coraje extraordinario y portando el grito que une al movimiento: «Mujer, Vida, Libertad» (Jin, Jiyan, Azadi).
En solidaridad con Irán
Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo de Irán —mujeres, jóvenes, trabajadoras y trabajadores, estudiantes y toda la ciudadanía— que alza valientemente su voz en la búsqueda de justicia, dignidad, seguridad económica, rendición de cuentas y derechos humanos fundamentales. Reconocemos el derecho del pueblo iraní a alzar la voz frente a un régimen autoritario.
Condenamos todas las formas de violencia, represión e intimidación contra las personas que se manifiestan pacíficamente. Reafirmamos el derecho de la ciudadanía iraní a reunirse de forma libre y pacífica, y exigimos la protección de la vida, la libertad de expresión y la liberación inmediata de quienes han sido detenidos injustamente. Asimismo, reclamamos el restablecimiento inmediato del acceso a la información para el pueblo de Irán.
El pueblo iraní tiene derecho a su libertad y hacemos un llamamiento a la comunidad internacional y a los gobiernos de todo el mundo para que se sitúen del lado del pueblo iraní y actúen con responsabilidad: amplificando las voces iraníes, exigiendo responsabilidades y apoyando sus derechos y libertades para construir caminos hacia la justicia y la paz.
Nuestra solidaridad se basa en la convicción de que una sociedad justa, igualitaria y humana es un derecho de todas las personas, en cualquier lugar. Deseamos que prevalezca la paz, una paz arraigada en la justicia, el cuidado y una visión de humanidad compartida.

Diego Delso, CC BY-SA vía Wikimedia Commons








