Ayudamos a familias afectadas por la escalada de violencia en Oriente Medio
La escalada de violencia militar en Oriente Medio está teniendo un impacto devastador sobre la población civil. El 28 de febrero de 2026, ataques coordinados de Israel y Estados Unidos en Irán desencadenaron una rápida cadena de represalias y nuevos ataques que ya se están extendiendo más allá de un solo país. Mientras, quienes pagan el precio son familias que pierden su seguridad, sus hogares y, en demasiados casos, la vida. La ayuda humanitaria es urgente.
Las cifras de víctimas y desplazamiento crecen a gran velocidad. En Irán, se registran más de mil personas fallecidas, entre ellas 168 niñas en una escuela primaria, además de muchas personas heridas. En Israel, los impactos de misiles han causado muertes y heridos, también en zonas residenciales. Y el conflicto se desborda: en Líbano, los ataques y enfrentamientos han dejado decenas de víctimas y han obligado a decenas de miles de personas a desplazarse, con órdenes de evacuación que afectan amplias zonas del sur.
Emergencia en Oriente Medio
Estamos respondiendo a la emergencia junto a organizaciones locales en varias zonas incluyendo ayuda económica de emergencia para que las familias puedan cubrir necesidades básicas inmediatas, servicios de protección para personas en situación de mayor vulnerabilidad, apoyo psicosocial para quienes están viviendo el impacto del conflicto y el desplazamiento, y apoyo específico a mujeres y niñas, incluyendo espacios seguros y servicios comunitarios. En paralelo, seguimos monitorizando la evolución de la situación y actualizando planes de contingencia para mantener el apoyo incluso si el acceso se vuelve más limitado.
De nuevo, mujeres y niñas reciben el golpe más duro
En este contexto, hay una realidad que se repite en cada guerra: las mujeres y las niñas suelen recibir el golpe más duro. Cuando las familias se ven obligadas a huir, aumentan los riesgos de violencia, pobreza y desprotección. Cuando suben los precios de la energía y la comida y se interrumpen ingresos, se deja la escuela, asumir cuidados sin apoyo, más riesgo frente a la violencia de género, etc. La guerra no solo deja destrucción, también rompe el futuro.
La escalada de violencia en Oriente Medio afecta a otras crisis y conflictos, donde la situación está al límite. En Gaza y Cisjordania, el cierre de pasos y restricciones de movimiento dificultan la entrada de ayuda y agravan una situación humanitaria que ya era catastrófica. En Ucrania reducen las opciones de defensa y disparan el precio de la energía mientras siguen con temperaturas gélidas, o encarece comida y combustible y hace más difícil la situación en el Cuerno de África.
la vida civil no puede ser moneda de cambio. Exigimos una desescalada inmediata, la protección efectiva de la población y el respeto del derecho internacional. Y recordamos una verdad clave: quienes están sosteniendo a sus comunidades en primera línea son, muchas veces, organizaciones locales y de mujeres, que necesitan apoyo para seguir llegando donde más falta hace.













