Brote de ébola en RDC: una nueva amenaza para las comunidades de Ituri
El brote de ébola declarado en la provincia de Ituri, en el este de la República Democrática del Congo, supone una grave amenaza para la salud pública y para comunidades que ya llevan años viviendo las consecuencias del conflicto armado. Desde ActionAid estamos siguiendo de cerca la situación y coordinándonos con las autoridades competentes y otros actores humanitarios para apoyar una respuesta urgente, segura y centrada en las comunidades.
Un brote de ébola en una zona marcada por el conflicto
El 15 de mayo de 2026, las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo declararon un brote de ébola en Ituri, tras la confirmación en laboratorio de casos sospechosos. Según la información disponible, el brote afecta a las zonas sanitarias de Mongwalu y Rwampara, con cifras preliminares que apuntan a unos 246 casos sospechosos y 65 muertes. También se han notificado casos sospechosos en Bunia, pendientes de confirmación.
En una provincia marcada por la inseguridad, los desplazamientos y las dificultades de acceso a servicios básicos, una emergencia sanitaria como esta puede agravar aún más una situación ya muy frágil.
Mujeres, niñas y niños, entre quienes más pueden verse afectados
En contextos de conflicto, los brotes epidémicos golpean con especial dureza a quienes ya están en situación de mayor vulnerabilidad. Las mujeres y las niñas suelen asumir gran parte de los cuidados dentro de los hogares y las comunidades, lo que puede aumentar su exposición al riesgo. La infancia, además, puede ver interrumpido su acceso a la educación, la protección y otros servicios esenciales.
“Este brote amenaza con agravar años de conflicto armado que ya han dejado a mujeres, niños y niñas en una situación de gran vulnerabilidad frente a la violencia, el desplazamiento y el abandono escolar”.
Saani Yakubu, director de ActionAid en República Democrática del Congo
Por esto pedimos una acción firme y coordinada para detener la propagación de la enfermedad, al tiempo que salvaguardamos los erechos básicos, la educación y los servicios esenciales. Estamos realizando una evaluación de necesidades en la provincia de Ituri, donde llevamos muchos años llevando a cabo proyectos con la comunidad.

Nuestra respuesta en Ituri
ActionAid mantiene una fuerte presencia operativa en Ituri, con una oficina provincial en Bunia. Desde allí trabajamos junto a comunidades y organizaciones locales en educación, protección comunitaria, seguridad alimentaria, resiliencia y respuesta humanitaria.
Ante el brote, hemos activado un equipo interno de emergencia frente al ébola y estamos adaptando nuestras operaciones para reducir riesgos y garantizar la continuidad de los programas siempre que sea seguro hacerlo.
Entre las principales medidas están la difusión de orientaciones de prevención entre nuestro personal y organizaciones socias, la revisión de protocolos de movilidad, el refuerzo de la coordinación remota cuando el acceso físico se vea limitado y la integración de mensajes de prevención del ébola en actividades educativas y de protección. También estamos apoyando a estructuras comunitarias para compartir información verificada y reforzando las medidas de higiene y prevención de infecciones, incluida la distribución de materiales para el lavado de manos y desinfectantes en 22 escuelas apoyadas por un proyecto financiado por la Unión Europea.
Proteger la salud y los derechos
Frenar la propagación del ébola es urgente. Pero en una zona afectada por el conflicto, la respuesta no puede limitarse al control sanitario. También debe proteger los derechos básicos, la educación, la seguridad y los servicios esenciales.
Desde ActionAid seguiremos monitorizando la evolución del brote, coordinándonos con autoridades y actores humanitarios, y trabajando junto a las comunidades para reducir riesgos, compartir información fiable y proteger a las personas más vulnerables. La comunidad internacional tiene que trabajar junta y de forma coordinada, en muchos de los países en los que trabajamos, los sistemas sanitarios y sociales no están preparados adecuadamente para enfrentarse a estas emergencias. Esta situación podría agravar la situación de poblaciones que ya sufren carencias fundamentales en sus derechos más básicos.













