Crisis ébola: 1 de cada 3 personas cree que el ébola no existe
En la provincia de Ituri, en República Democrática del Congo, las autoridades sanitarias y el personal médico trabajan para contener la propagación del ébola. Pero la respuesta no solo se enfrenta al virus. También se enfrenta al miedo, los rumores y la desinformación.
Desde ActionAid estamos realizando una evaluación de necesidades con las comunidades afectadas y muchas personas nos están contando cómo los mitos sobre la enfermedad dificultan la prevención, retrasan la búsqueda de atención médica y aumentan el riesgo de contagio.
La desinformación también pone vidas en riesgo
Según una evaluación rápida de necesidades realizada por ActionAid RDC en tres zonas sanitarias de Ituri, la desinformación y la negación siguen estando muy extendidas. Solo el 34% de las personas encuestadas pudo identificar correctamente al menos tres vías de transmisión del ébola. Además, solo el 64% cree que el ébola es real y que no está vinculado a causas espirituales o místicas.
Esto significa que 1 de cada 3 personas en Ituri no cree que el ébola sea real. En un brote epidémico, esta desconfianza puede tener consecuencias muy graves: alimenta comportamientos de riesgo, aumenta el estigma y retrasa la búsqueda de atención sanitaria.
“Algunas personas creen que fue inventado para ganar dinero”
En Lita, algunas personas nos han contado que todavía hay muchas dudas y rumores sobre la enfermedad.
“En la comunidad, la gente no cree en esta enfermedad. Algunas personas la llaman una enfermedad satánica, mientras que otras creen que fue inventada para ganar dinero. Otras dicen que los médicos mienten, mientras que otras creen que tomar bebidas alcohólicas fuertes las hace inmunes”.
Ngone Ngobba Jean Claude, residente de Lita.
La falta de información clara y cercana también está generando miedo y paranoia en algunas comunidades.
“Aquí hay muchos rumores sobre las enfermedades. Algunas personas dicen que el ébola no existe. Creo que lo que podríamos hacer por nosotras mismas es prevenir que esta enfermedad llegue aquí, a nuestro barrio, porque una cura todavía no es fácil de encontrar, pero la prevención siempre es mejor”.
Aime Lotsove, mujer de Lita e integrante del Grupo de Mujeres
El miedo también afecta a la vida cotidiana
El impacto del brote no es solo físico. También está afectando emocionalmente a las comunidades. Isaac, profesor en la Escuela Primaria Nyama explicaba que “Aquí, psicológicamente, estamos muy afectados, porque en cuanto a una persona le duele la cabeza pensamos que podría ser el virus del ébola. En todas partes sentimos inquietud, tanto dentro de nuestras familias como en la comunidad. En todas partes reina el miedo”.
En una zona ya marcada por el conflicto, el desplazamiento y las dificultades de acceso a servicios básicos, el miedo puede aislar aún más a las personas y dificultar que busquen ayuda a tiempo.
Nuestra respuesta: información fiable y trabajo con las comunidades
Desde ActionAid creemos que hacer frente a este brote requiere una respuesta rápida, coordinada y centrada en las comunidades. La detección ágil de casos es fundamental, pero también lo es combatir los mitos y la desinformación.
“No estamos luchando solo contra un virus mortal, estamos luchando contra mitos, miedo y una sospecha profundamente arraigada. Estamos trabajando intensamente para realizar sesiones de sensibilización en las comunidades con el fin de desmontar muchos de los mitos y la desinformación. Estas sesiones se están llevando a cabo para ayudar a las personas a comprender mejor los riesgos, reducir el miedo y la desinformación, así como fomentar la prevención».
Saani Yakubu, director de ActionAid en República Democrática del Congo:
Por eso estamos trabajando para realizar sesiones de sensibilización en las comunidades, desmontar rumores y ayudar a las personas a comprender mejor los riesgos. Estas sesiones buscan reducir el miedo y la desinformación, y promover comportamientos de protección de acuerdo con las directrices sanitarias.
En una emergencia sanitaria, la confianza salva vidas. Cuando las personas tienen información clara, fiable y adaptada a su realidad, pueden protegerse mejor, acudir antes a los servicios de salud y ayudar a frenar la propagación.















