Informe sobre mujeres y discapacidad en la Franja de Gaza

Cuerpos bajo asedio: mujeres, niñas y el uso de la discapacidad como arma en Gaza

En Gaza, sobrevivir no depende solo de encontrar comida, agua o refugio. Para muchas mujeres y niñas con discapacidad en Gaza, sobrevivir también significa poder moverse entre escombros, acceder a un baño, conseguir medicación, protegerse de la violencia o llegar a un punto de ayuda humanitaria.

Cuando esas condiciones desaparecen, la discapacidad se convierte en una forma más de vulnerabilidad extrema. No porque la discapacidad sea un arma en sí misma, sino porque la destrucción de infraestructuras, servicios sanitarios, apoyos técnicos y redes de cuidado convierte el cuerpo de las mujeres con discapacidad en un territorio aún más expuesto al daño, al hambre, al aislamiento y a la violencia.

Un nuevo estudio realizado por Stars of Hope Society for the Empowerment of Women with Disabilities, publicado por ActionAid, analiza cómo la guerra y el genocidio en Gaza están afectando de forma específica a las mujeres con discapacidad.

¿Cómo afecta la guerra en Gaza a las mujeres con discapacidad?

La investigación, basada en una encuesta a 110 mujeres con discapacidad y entrevistas con organizaciones que trabajan en género, discapacidad y salud en la Franja de Gaza, muestra una realidad especialmente dura: las mujeres con discapacidad no solo sufren las consecuencias generales de la guerra, sino también barreras añadidas que las dejan más expuestas y con menos posibilidades de recibir apoyo.

El 90% de las mujeres encuestadas señaló como necesidad urgente recibir ayuda de emergencia, incluyendo alimentos, agua y ropa. El 83,6% afirmó necesitar medicación y atención médica. El 75,5% necesitaba un refugio adecuado y el 73,6% apoyo psicosocial.

Son cifras que hablan de una emergencia material, sanitaria y emocional. También muestran que la respuesta humanitaria no puede ser realmente eficaz si no incorpora la discapacidad desde el inicio.

mujer con andador en Gaza

Refugios sin accesibilidad, baños sin privacidad y medicinas que no llegan

En Gaza, muchos refugios y tiendas no están adaptados para personas con discapacidad. Los suelos de arena dificultan el movimiento de quienes usan silla de ruedas, muletas u otros dispositivos de apoyo. Los baños suelen estar lejos, no son accesibles y carecen de privacidad. En algunos casos, las mujeres no pueden asearse durante la menstruación porque las instalaciones no permiten un acceso seguro.

A esto se suma la pérdida de dispositivos esenciales, como sillas de ruedas, colchones médicos, audífonos o bastones. Sin estos apoyos, desplazarse, pedir ayuda o protegerse durante una evacuación puede volverse prácticamente imposible.

La falta de medicamentos y atención médica agrava aún más la situación. Muchas mujeres necesitan tratamientos continuos, rehabilitación o servicios de salud sexual y reproductiva, pero el colapso del sistema sanitario y las restricciones de movimiento limitan o impiden el acceso.

La discapacidad también aumenta el riesgo de violencia

El estudio alerta de que las mujeres con discapacidad están más expuestas a violencia física, verbal, psicológica y sexual, así como a explotación y abuso en contextos de desplazamiento.

La falta de privacidad en los refugios, la ausencia de espacios seguros, la escasez de servicios especializados y las dificultades para acceder a mecanismos de protección dejan a muchas mujeres sin una vía real para pedir ayuda.

En una emergencia, la protección no puede limitarse a repartir asistencia. También debe garantizar que las mujeres y niñas con discapacidad puedan acceder a información, denunciar situaciones de violencia, recibir apoyo psicosocial y contar con servicios adaptados a sus necesidades.

Muchas mujeres con discapacidad están quedando fuera de la ayuda

Uno de los datos más graves del informe es la brecha en el acceso a servicios. El 96,3% de las mujeres encuestadas no recibió ningún servicio de entidades gubernamentales. Además, el 77% no recibió asistencia de ninguna entidad no gubernamental.

Esto significa que muchas mujeres con discapacidad están sobreviviendo prácticamente solas, en un contexto de desplazamiento, hambre, destrucción y violencia.

La investigación también señala que muchas organizaciones que trabajan con mujeres no cuentan con programas específicos para mujeres con discapacidad. Al mismo tiempo, parte de los servicios de discapacidad no siempre incorporan un enfoque de género. Esa desconexión deja a muchas mujeres en tierra de nadie.

Mujer en silla de ruedas Gaza

Una respuesta humanitaria que no incluya la discapacidad no llega a todas las personas

En Gaza, proteger la vida también significa garantizar refugios accesibles, medicación, dispositivos de apoyo, atención psicosocial, servicios de salud sexual y reproductiva, espacios seguros y mecanismos de protección frente a la violencia.

También significa escuchar a las mujeres con discapacidad y contar con ellas en el diseño de la respuesta humanitaria. Sus necesidades no pueden tratarse como un añadido ni quedar relegadas a intervenciones puntuales.

Las mujeres y niñas con discapacidad no pueden seguir siendo invisibles en la emergencia. Sus derechos, sus cuerpos y sus vidas deben estar en el centro de cualquier respuesta humanitaria en Gaza.

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