Protegiendo mujeres y niñas en Gaza: espacios seguros y apoyo psicológico

En Gaza, la crisis no solo destruye viviendas, infraestructuras o medios de vida. También erosiona redes de apoyo, rompe mecanismos de protección y deja a muchas personas, especialmente mujeres y niñas, expuestas a violencia, aislamiento y un impacto psicológico profundo. En este contexto, la protección no puede entenderse únicamente como prevención del daño físico. También implica generar condiciones para que las personas puedan acceder a apoyo, sentirse seguras y recuperar, incluso en circunstancias extremas, un mínimo espacio de dignidad y cuidado.

Nuestra respuesta humanitaria incluye espacios seguros, atención psicosocial y apoyo remoto a través de líneas telefónicas para acompañar a mujeres y niñas expuestas a violencia, desplazamiento y trauma.

Espacios seguros para mujeres e infancia

Por eso, junto a nuestras organizaciones socias, hemos reforzado una respuesta que combina gestión de casos, apoyo psicológico individual y grupal, sensibilización comunitaria y servicios multisectoriales, con un componente clave: los espacios seguros. Estos espacios, habilitados en campamentos de personas desplazadas y otros entornos comunitarios, permiten que mujeres y niñas se reúnan en un entorno protegido y confidencial, accedan a acompañamiento especializado, compartan experiencias, reciban apoyo emocional y puedan ser derivadas a otros servicios cuando lo necesitan.

Estos espacios cumplen una función práctica, pero también una función profundamente humana. En contextos marcados por el miedo, el duelo y la incertidumbre, ofrecen un lugar donde poder ser escuchada, donde reconstruir vínculos y donde el apoyo no se reduce a una respuesta puntual, sino que puede sostenerse en el tiempo. A través de espacios seguros y sesiones grupales de apoyo psicosocial, hemos acompañado a más de 1 400 mujeres, niñas y personas cuidadoras. Además, casi 1 000 personas han recibido apoyo psicológico individual. Las actividades comunitarias de prevención frente a la violencia de género han alcanzado a más de 2 700 personas y nuestras organizaciones socias como WEFAQ o Awda Health and Community Association han gestionado casi 800 casos relacionados.

Protegiendo mujeres y niñas en Gaza en una llamada

Este acompañamiento no termina cuando el acceso físico a servicios se vuelve imposible. En un contexto donde los desplazamientos continuos, la inseguridad o las restricciones de movimiento pueden impedir que una mujer llegue a un espacio seguro o reciba atención presencial, el apoyo remoto se vuelve esencial. A través de líneas telefónicas impulsadas WEFAQ, también facilitamos escucha, orientación inicial, apoyo psicosocial y derivaciones. Estas líneas permiten mantener un vínculo de apoyo cuando otros canales se interrumpen y, para muchas mujeres, representan la única vía disponible para pedir ayuda, recibir información o hablar con alguien en un momento crítico.

Entender la protección de esta manera es reconocer que la ayuda humanitaria no se limita a distribuir recursos materiales. También implica responder a daños menos visibles pero profundamente devastadores, como el trauma, la violencia o la soledad impuesta por la crisis. Desde el inicio de nuestra respuesta humanitaria hemos apoyado a casi 53 000 personas con protección y apoyo psicológico. Detrás de esa cifra hay procesos de acompañamiento, escucha y cuidado que permiten sostener a personas que atraviesan pérdidas extremas.