Las rutas de atención a las violencias de género en el norte del Cauca: avances, barreras y oportunidades
En Santander de Quilichao y Corinto, dos municipios del norte del Cauca (Colombia) marcados por la ruralidad, la diversidad étnica y la persistencia del conflicto armado, muchas mujeres encuentran importantes obstáculos para acceder a protección, atención sanitaria y justicia frente a las violencias basadas en género.
Las distancias hasta los servicios públicos, las dificultades de transporte y conectividad, el temor a represalias y las limitaciones de las instituciones afectan especialmente a las mujeres que viven en zonas rurales. En este contexto, las organizaciones de mujeres, los liderazgos comunitarios y las estructuras organizativas afrodescendientes y campesinas desempeñan un papel fundamental: con frecuencia son el primer espacio al que acuden las mujeres para ser escuchadas, recibir orientación y encontrar acompañamiento.
¿Cómo funcionan las rutas de atención para mujeres supervivientes de violencia en el Cauca?
El informe Estudio técnico comparativo de las rutas institucionales y comunitarias de atención a las violencias basadas en género analiza cómo funcionan estas rutas en Santander de Quilichao y Corinto y hasta qué punto existe coordinación entre las instituciones públicas y las organizaciones comunitarias.
El estudio constata que ambos municipios disponen de un marco normativo y de instituciones con responsabilidades definidas. Sin embargo, el funcionamiento real de las rutas depende en gran medida del conocimiento y la disponibilidad de cada profesional, así como de relaciones informales entre las distintas entidades.
Esto provoca que la atención no siempre siga un procedimiento claro y continuado. Las mujeres pueden encontrarse con demoras, remisiones entre instituciones sin suficiente acompañamiento, dificultades para acceder a atención psicológica o medidas de protección y procesos judiciales que avanzan lentamente. La falta de un sistema compartido de seguimiento también dificulta conocer qué ocurre con cada caso después de una derivación.
Las redes comunitarias sostienen una parte esencial de la respuesta
Uno de los principales hallazgos del informe es que la respuesta frente a las violencias de género no es exclusivamente institucional.
Las organizaciones de mujeres, los consejos comunitarios, los liderazgos campesinos y otras estructuras territoriales realizan labores de primera escucha, orientación, acompañamiento y derivación. Su cercanía, legitimidad y conocimiento del territorio permiten llegar a mujeres que, por miedo, distancia o desconfianza, difícilmente acudirían directamente a una institución.
En Santander de Quilichao destaca el proceso de la Unidad de Atención a Mujeres Afronortecaucanas, vinculada a los consejos comunitarios. En Corinto, las organizaciones campesinas y los liderazgos presentes en las zonas rurales cumplen también una función relevante en la identificación y orientación de los casos.
Sin embargo, estas actuaciones no están formalmente incorporadas a las rutas municipales. Con frecuencia se realizan de manera voluntaria, sin recursos suficientes y sin protocolos estables de coordinación con las instituciones públicas.
Reforzar capacidades para atender mejor a las mujeres que sufren violencia
El estudio plantea que mejorar la atención no depende únicamente de reforzar las instituciones. También es necesario reconocer y articular las capacidades que ya existen en las comunidades.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Reconocer formalmente a los actores comunitarios que realizan primera escucha, orientación y acompañamiento.
- Establecer protocolos claros y seguros de derivación entre organizaciones comunitarias e instituciones.
- Reforzar la coordinación entre los sectores de salud, protección, justicia y seguridad.
- Crear sistemas territoriales de seguimiento que permitan garantizar la continuidad de cada caso.
- Desarrollar estrategias específicas para atender a las mujeres de zonas rurales y de difícil acceso.
- Incorporar los enfoques étnico, cultural y territorial en la atención.
- Dotar de recursos y formación a las redes comunitarias, evitando que la respuesta dependa únicamente del trabajo voluntario.
Formalizar esta colaboración permitiría ofrecer una atención más cercana, continua y adaptada a las realidades de las mujeres afrodescendientes, campesinas y rurales del norte del Cauca.
Un sistema de atención más próximo al territorio
El informe muestra que las rutas institucionales y comunitarias no son sistemas separados. En la práctica, ya existen puntos de contacto y mecanismos informales de colaboración. El reto es convertirlos en una articulación estable, reconocida y dotada de recursos, sin sustituir las responsabilidades que corresponden al Estado.
Fortalecer esta relación puede reducir los recorridos innecesarios entre instituciones, mejorar el seguimiento de los casos y facilitar que más mujeres accedan a protección, atención y justicia sin tener que afrontar solas el proceso.
Consulta el informe completo y conoce sus hallazgos y recomendaciones para fortalecer las rutas de atención a las violencias basadas en género en Santander de Quilichao y Corinto.
El estudio ha sido realizado por Taller Abierto, Centro de Promoción Integral para la mujer y la familia, para ActionAid en el marco del proyecto de cooperación al desarrollo Transición ecológica y justicia de género en el norte del Cauca, financiado por la Generalitat Valenciana a través de su convocatoria de cooperación internacional para el desarrollo del año 2023.

