Ch’alla y carnaval: celebrando la diversidad y tradición en Bolivia
Por Blanca Aparicio
Bolivia es un país extraordinariamente rico en cuanto a diversidad cultural. Es un estado plurinacional con 36 nacionalidades reconocidas en su constitución, lo que refleja su amplia variedad de tradiciones y creencias. Esta diversidad se manifiesta en las celebraciones a lo largo del año, que son profundamente significativas para los bolivianos. El vínculo con la tierra es tan fuerte que muchas festividades giran en torno a la Pachamama, la Madre Tierra.

El 21 de junio se celebra la llegada del sol durante el día más corto del año; agosto es el mes de agradecimiento a la Pachamama; en enero se realizan las Alasitas para pedir un año próspero; y en el Carnaval, especialmente el martes de Ch’alla, se honra a la tierra con ofrendas y alegría.
El carnaval en Bolivia es un evento de gran magnitud que se celebra con entusiasmo semanas antes de su llegada. Dos jueves antes del carnaval, se celebran los días de copadres y comadres, que son una ocasión para hombres y mujeres, respectivamente, de celebrar la llegada de estas festividades. Además, en muchas familias y comunidades, el carnaval se despide con la tradicional ch’alla el martes de carnaval, una ceremonia de reciprocidad en la que se agradece a la Pachamama los bienes recibidos y se piden bendiciones para el futuro, mediante ofrendas como comidas, bebidas, flores, y otros elementos simbólicos.

En Alianza por la Solidaridad, celebramos nuestra propia ch’alla el viernes antes de carnaval, y fue una ocasión llena de tradición y de celebración compartida. Las compañeras montaron una q’oa, una mesa ritual con ofrendas para pedirle a la Madre Tierra protección y buena voluntad. Estas mesas son variadas y cada elemento tiene un significado propio, dependiendo de lo que se desee pedir. Se incluyen hierbas, cereales, flores, dulces personalizados, frutas, especias y, en ocasiones, un feto de llama (sullu), aunque este último se utiliza sobre todo en la ch’alla de agosto.
Por la mañana de la celebración, cada una organizó su escritorio con un plato de comida y una bebida que sería ofrecida a la Pachamama. Al mediodía, todas salimos al patio de la oficina para lanzar fuegos artificiales y ch’allar cerveza en la entrada del edificio, pidiendo un buen año laboral. Luego, recorrimos la oficina de escritorio en escritorio, ofreciendo palabras de agradecimiento mientras las compañeras ch’allaban con los elementos de la mesa y, a su vez, invitábamos a las demás al trago y comida que habíamos traído.

A la hora del almuerzo, algunas de nuestras compañeras de las ONG socias, con las que colaboramos, y otras amigas se unieron a la celebración. Juntas, compartimos una comida y celebramos un año próspero, llenos de alegría y gratitud.
En Bolivia, es común celebrar el carnaval con bailes tradicionales, y en lugares como Oruro, que es considerado el epicentro de estas festividades, se realiza un impresionante desfile con trajes y danzas típicas de diversas regiones del país. Siguiendo esa tradición, también tuvimos la oportunidad de bailar algunos de los bailes más emblemáticos, como el Tinku de Tarija, la Cueca Chuquisaqueña, la Morenada y la Diablada de Oruro, así como el Caporal de La Paz.

Este evento fue, una vez más, una maravillosa muestra de lo rica y diversa que es la cultura boliviana, y de cómo los bolivianos se sienten profundamente conectados con sus tradiciones, deseando compartirlas con quienes les rodean. Desde que estamos aquí, hemos aprendido y disfrutado enormemente de las diferentes festividades y creencias, y la ch’alla fue una oportunidad más para valorar la calidez, generosidad y sentido de comunidad que caracteriza a este país.






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