Ébola. “Cada día me preocupa cómo voy a conseguir la próxima comida para mi familia”
En la provincia de Ituri, en República Democrática del Congo, el brote de ébola no solo está poniendo en riesgo la salud de la población. También está golpeando con fuerza los medios de vida de miles de familias, especialmente de mujeres que ya vivían en un contexto marcado por el conflicto armado, la inseguridad y el desplazamiento.
Mientras los casos confirmados de ébola superan los 300, muchas mujeres cuentan que el miedo al contagio, las restricciones de movimiento y la interrupción de los mercados están haciendo cada vez más difícil conseguir ingresos, acceder a alimentos y cuidar de sus familias.
“En una zona ya desestabilizada por el conflicto armado, este brote está rompiendo las pocas redes de seguridad que les quedaban a las mujeres. Lamentablemente, algunas mujeres se están viendo obligadas a elegir entre asumir un mayor riesgo de contraer la enfermedad en lugares concurridos o enfrentarse a la amenaza inmediata del hambre si se quedan en casa”.
Dr. Saani Yakubu, director de ActionAid en República Democrática del Congo
El ébola afecta los medios de vida de las familias
Una evaluación de necesidades que acabamos de realizar en Nyankunde, Nizi y Bunia revela la magnitud del impacto. El 58% de los hogares afirma que no puede acceder con regularidad a los mercados de alimentos. Además, el 64% de los hogares encuestados señala que ha visto reducido su acceso a la atención sanitaria, los mercados y la educación debido al miedo, la inseguridad y las restricciones de movimiento vinculadas al brote.
Para muchas mujeres, el mercado era mucho más que un lugar de compra y venta: era su forma de sostener a sus familias.
Dheve Lotsove, una mujer desplazada internamente que vive con su marido, su madre y sus siete hijos en Lonyo, en el territorio de Irumu, lo resume así:
“Desde que se anunció el brote de ébola, todo ha cambiado para mí. Antes mantenía a mi familia vendiendo verduras, cebollas, tomates, plátanos y aguacates. En un buen día podía ganar entre 20 y 30 dólares, lo suficiente para alimentar a mis hijos y cubrir nuestras necesidades básicas”.
Pero ahora su vida cotidiana se ha visto completamente alterada.
“Hoy ya no puedo desplazarme libremente ni ir al mercado principal de Bunia, donde solía comprar mis productos. El negocio prácticamente se ha paralizado, y cada día me preocupa cómo voy a conseguir la próxima comida para mi familia. Como madre, mi mayor miedo es por mis hijos. Ya estamos comiendo menos que antes, y me preocupa que puedan sufrir desnutrición”.
El miedo se extiende a otras comunidades
La preocupación no se limita a las zonas donde se han registrado casos. En comunidades vecinas como Lita, la ansiedad también crece a medida que se interrumpen las cadenas de suministro desde Bunia, la capital provincial.
Maria Zora, madre en Lita, explica que la mayoría de alimentos y productos que necesitan llegan desde Bunia. Ahora, con el avance del brote, muchas familias viven con miedo e incertidumbre.
“Desde que comenzó el brote de ébola y el número de casos sigue aumentando, muchas personas vivimos con miedo. Como madre, me preocupa cada día la seguridad de mis hijos y de mi familia. Estamos haciendo todo lo posible por mantener la esperanza, pero esta situación está pasando factura a familias como la mía”.
En este contexto, los grupos de mujeres se han convertido en un espacio importante de apoyo emocional. Allí pueden hablar, compartir preocupaciones y acompañarse unas a otras. Sin embargo, estos grupos no cuentan con recursos suficientes para ofrecer el apoyo económico que muchas familias necesitan con urgencia.

Ébola, el brote que también afecta a la educación
El impacto del ébola también está llegando a las escuelas. Las cuarentenas, el miedo al contagio y las restricciones de movimiento están afectando a niñas, niños y jóvenes en un momento especialmente delicado: el periodo de exámenes.
En algunas comunidades, las y los estudiantes han tenido que interrumpir su asistencia a clase tras la muerte de familiares por ébola. Esto puede dejarles fuera de exámenes clave y profundizar aún más las desigualdades educativas en una zona ya golpeada por la crisis. Esto es una preocupación añadida para las familias, que ven cómo la emergencia sanitaria amenaza también el futuro de sus hijos e hijas.
Apoyar a las mujeres para frenar el brote y proteger a las comunidades
En Ituri, la respuesta al ébola necesita una respuesta amplia. También debe proteger los medios de vida, garantizar el acceso a alimentos, sostener la educación y acompañar a las comunidades que están viviendo con miedo, incertidumbre y falta de recursos.
Por eso, es urgente financiar a organizaciones de mujeres y jóvenes para que puedan liderar la respuesta comunitaria, prevenir la transmisión, mantener servicios esenciales y ofrecer transferencias monetarias a mujeres cuyos ingresos se han visto interrumpidos.
En ActionAid estamos implementando programas urgentes de protección para apoyar a mujeres, niñas, niños y jóvenes escolarizados en la provincia de Ituri, así como medidas de sensibilización y prevención del brote. En un contexto marcado por el conflicto y la inseguridad, reforzar el liderazgo comunitario y apoyar directamente a quienes sostienen la vida cotidiana es esencial para evitar que esta crisis deje a más familias atrás.





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Rafael Muñoz