Inundaciones en Nepal: un mes después, Fulmila espera poder reunirse con sus hermanas

Un mes después de las inundaciones repentinas del 26 de agosto de 2026 en Nepal, miles de personas siguen viviendo en albergues temporales. Las fuertes lluvias previstas para los próximos días amenazan con empeorar su situación y frenar la recuperación. En Nepal ya hemos apoyado a 450 familias en 3 distritos. Pero esto no es suficiente: necesitamos una respuesta basada en la justicia climática.

«Cuando llegué a la puerta, el río ya estaba allí»

Fulmila Ghale tiene 23 años y vive en Tupche, en el distrito de Nuwakot. La mañana del 26 de agosto estaba en casa cocinando verduras mientras esperaba a que su hermano volviera de clase. Su madre salió diciéndole que volvería enseguida y que siguiera cocinando. Fue lo último que le dijo.

Poco después, su hermana pequeña la llamó para avisarla de que venía una riada. Fulmila intentó llamar a sus padres, pero no había cobertura. Cuando llegó a la puerta, el agua ya estaba allí. «Delante de mis ojos, la granja de pollos que habían levantado mis padres desapareció por completo», recuerda. Poco después fue consciente de que su madre y su padre también se habían ido.

Corrió a buscar a su hermano hasta que sus primos la llevaron monte arriba. Horas después supo que él estaba a salvo, igual que sus dos hermanas. Donde estaba su casa ahora pasa el río. «No hay forma de saber dónde estaba antes las cosas», dice.

Fulmila Ghale afectadas por la riada en Nepal

¿Qué ocurrió en Nepal el 26 de agosto?

Un gran desprendimiento de hielo glaciar y roca en el Himalaya provocó una inundación en cadena y un flujo de escombros por los ríos Bhotekoshi y Trishuli. Pueblos enteros quedaron arrasados en los distritos de Rasuwa, Nuwakot y Dhading. El Gobierno de Nepal ha declarado 15 municipios como zona afectada por desastre. Las autoridades estiman los daños en 2.560 millones de dólares.

La familia de Fulmila ya había huido antes del clima. Hace siete u ocho años dejaron su aldea, Balche, en Kispang, porque las inundaciones amenazaban desde abajo y los deslizamientos de tierra desde arriba y siempre estaban en riesgo. Sus padres empezaron de nuevo en Tupche criando pollos para pagar los estudios de sus hijos. «Trabajaron muchísimo para darnos una educación», cuenta Fulmila.

¿Cuál es la situación un mes después?

Fulmila vive ahora en una iglesia con otras 50 personas. El pastor y su mujer se ocupan de la comida y el alojamiento de todas. Con 23 años, se ha convertido en la responsable de sus hermanos.

Las carreteras y los puentes siguen cortados. Durante tres días, sus hermanas hicieron cola para cruzar el río en una «tuin», una tirolina manual. Cada tarde volvían sin haber podido pasar. «Aunque nuestros padres ya no estén, si al menos pudiéramos estar juntos los hermanos, sería un poco más fácil», dice.

Las lluvias previstas pueden aislar todavía más a las comunidades y dificultar que la ayuda llegue a quienes la necesitan.

Cruzando el río en Nepal

¿Por qué las mujeres y las niñas necesitan una atención especial?

Las crisis agravan las desigualdades previas. Muchas mujeres jóvenes como Fulmila asumen de golpe el cuidado de su familia, sin ingresos y sin casa. En los albergues comunitarios necesitan espacios seguros, productos de higiene menstrual y apoyo para no quedar desprotegidas. Por eso la respuesta debe contar con las organizaciones de mujeres, que ya lideran la preparación, la protección de los medios de vida y la recuperación en sus comunidades.

¿Qué ha hecho ActionAid hasta ahora?

Hasta la fecha, hemos:

  • apoyado a 450 hogares con alimentos, mantas, iluminación, refugio y artículos domésticos;
  • llevado ayuda alimentaria y no alimentaria a 3 distritos de Nepal.

Fulmila recibió parte de esa ayuda. Sus prioridades ahora son un lugar seguro donde vivir y que sus hermanos puedan seguir estudiando. «Tengo que darles una educación. Todavía son pequeños», explica.

Distribución de ActionAid a las familias afectadas en Nepal

¿Por qué hablamos de justicia climática?

Nepal emite menos del 0,1 % de los gases de efecto invernadero del mundo. Sin embargo, es uno de los países más expuestos a la crisis climática, que está acelerando el deshielo de los glaciares del Himalaya. La familia de Fulmila lo ha sufrido dos veces: primero perdió su aldea y después su casa y a sus padres.

El Fondo para Responder a las Pérdidas y los Daños se creó precisamente para situaciones como esta. Ha recibido solicitudes de unos 119 países por valor de 2 800 millones de dólares, pero solo tiene unos 350 millones disponibles y todavía no ha desembolsado nada. Nepal ya ha pedido formalmente ayuda de emergencia.

Desde ActionAid pedimos:

  • que la financiación llegue ya;
  • que llegue en forma de subvenciones y no de préstamos que generen más deuda;
  • que llegue directamente a las comunidades locales.

«No necesitamos caridad, necesitamos justicia»

Sujeeta Mathema, directora ejecutiva de ActionAid Nepal

Nepal no ha provocado esta crisis y no debe pagar la factura en solitario.

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