Ceuta pone al descubierto el coste humano de las políticas migratorias basadas en la disuasión
ActionAid está profundamente preocupada por la trágica pérdida de vidas tras los recientes sucesos en la frontera entre España y Marruecos, en Ceuta. Organizaciones de la sociedad civil han informado de alrededor de 100 muertes y miles de personas heridas, con un balance que probablemente siga aumentando. Cada vida perdida en Ceuta exige responsabilidades.
El coste humano de las políticas migratorias
Decenas de personas han muerto al intentar alcanzar territorio europeo, y miles más han resultado heridas. Hay también mujeres, jóvenes y menores que no iban acompañados de sus familias y que, según organizaciones marroquíes con las que trabajamos, están teniendo dificultades para restablecer el contacto con ellas. Detrás de cada cifra hay una persona cuya vida tiene la misma dignidad y el mismo valor. Sus muertes exigen algo más que respuestas de emergencia o retórica política. Requieren una reflexión honesta sobre las políticas migratorias que siguen permitiendo tragedias tan previsibles como evitables.
Lo ocurrido en Ceuta ya se está enmarcando principalmente como una crisis de seguridad. Los gobiernos hablan de control fronterizo, vigilancia, devoluciones e integridad territorial. Son responsabilidades legítimas de los Estados. Sin embargo, cuando la seguridad se convierte en el prisma dominante desde el que se entiende la migración, las personas que están en el centro de la crisis corren el riesgo de desaparecer.
«Las muertes en Ceuta son la consecuencia previsible de unas políticas migratorias que priorizan cada vez más la disuasión y la externalización de fronteras por encima de la protección de la vida humana.»
La crisis de Ceuta no puede entenderse de forma aislada. El Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, junto con el Reglamento de Retorno, que se describiría con mayor precisión como un Reglamento de Deportación, refleja un modelo migratorio europeo más amplio centrado en la seguridad y en la creciente externalización del control migratorio hacia países vecinos, a menudo con salvaguardas insuficientes para los derechos humanos. Este enfoque aleja aún más a la UE de la protección de los derechos fundamentales y la acerca a la deportación a toda costa, mientras sigue restringiendo las vías seguras y regulares.
Las vías seguras y legales no son simplemente una alternativa: son el único camino real hacia adelante. Mientras no existan canales ordenados para que las personas migren y busquen protección, la migración seguirá desplazándose hacia rutas cada vez más peligrosas, donde las personas se enfrentan a mayores riesgos de explotación, violencia y muerte.
Huir de la pobreza, la violencia o la guerra no es un delito, y esta crisis también nos recuerda que la migración nunca es solo una cuestión de fronteras. Las personas se desplazan por conflictos, persecución, desigualdad, impactos del cambio climático, pobreza y la negación de derechos fundamentales. Estos factores estructurales siguen estando, en gran medida, ausentes del debate político actual.
Al mismo tiempo, a ActionAid le preocupan las narrativas que hablan de «invasión», «ataque» o «migración ilegal» que deshumanizan a las personas en movimiento al presentarlas principalmente como amenazas de seguridad y no como seres humanos. Un lenguaje que reduce a las personas migrantes a una cifra o a una amenaza crea las condiciones para que aceptemos como normal lo que nunca debería serlo: muertes en la frontera, devoluciones sin garantías adecuadas y el tratamiento de la migración como un problema de seguridad en lugar de una cuestión de derechos. Estas narrativas también generan un terreno fértil para el discurso de odio e intentan aprovechar la crisis con fines políticos.
Europa no puede medir el éxito de sus políticas migratorias únicamente por el número de personas a las que impide cruzar sus fronteras. El éxito también debe medirse por la eficacia con la que protegemos la vida, defendemos los derechos humanos y abordamos las desigualdades estructurales que obligan a las personas a emprender viajes peligrosos.
Reconocemos el derecho de los Estados a gestionar sus fronteras. Sin embargo, esa responsabilidad debe ejercerse siempre de acuerdo con la normativa nacional, el derecho internacional de los derechos humanos, el derecho de asilo y la obligación de proteger la vida.
Por ello, hacemos un llamamiento al Gobierno de España, a la Unión Europea y a las autoridades marroquíes para que:
- prioricen la protección de la vida en todas las operaciones fronterizas;
- garanticen plena transparencia sobre las muertes registradas y aseguren investigaciones independientes cuando proceda;
- garanticen el acceso a procedimientos de asilo y a evaluaciones individuales de protección, con un enfoque de género e infancia, prestando especial atención a las necesidades de mujeres, niñas, niños y otras personas en situación de vulnerabilidad;
- aseguren que cualquier procedimiento de devolución, incluido el anunciado acuerdo de repatriación entre España y Marruecos, incorpore salvaguardas específicas para la infancia y para las mujeres y niñas en riesgo, cumpla plenamente con las obligaciones legales internacionales, europeas y nacionales, y se realice caso por caso y no de forma colectiva;
- adopten medidas específicas para prevenir, identificar y responder a la violencia de género y la violencia sexual que pueden sufrir mujeres, niñas y adolescentes durante los desplazamientos, en los procedimientos fronterizos y en cualquier proceso de acogida o devolución;
- avancen más allá de las políticas migratorias basadas en la disuasión, ampliando las vías seguras y regulares y abordando las causas estructurales de los desplazamientos forzados.
La tragedia de Ceuta es una crisis de derechos humanos que pone al descubierto los límites de un modelo migratorio centrado en la disuasión, la externalización y la normalización progresiva de muertes evitables en las fronteras de Europa. ActionAid España considera que proteger la vida y la dignidad humana debe seguir siendo el punto de partida de cualquier respuesta.











