Mi experiencia con las cooperativas de mujeres en el Gorgol
Por Marina Puiggròs
Desde mi experiencia en el ámbito de la cooperación humanitaria, he tenido la oportunidad de participar en proyectos centrados en la seguridad alimentaria y la promoción de los derechos de las mujeres en la Comuna de Moit, en la región del Gorgol, al sur de Mauritania.
Uno de los mayores logros de estos proyectos ha sido garantizar el acceso al agua, un recurso escaso y vital para la agricultura y la seguridad alimentaria. La creación de jardines comunitarios, la distribución de semillas y materiales agrícolas, y las formaciones en agroecología han permitido que numerosas familias diversifiquen su alimentación y generen ingresos a largo plazo. Además, el fortalecimiento de las cooperativas de mujeres ha sido clave para su empoderamiento social y económico, a través de capacitaciones en gestión y administración, alfabetización y sensibilización en derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA).

Sin embargo, los proyectos han enfrentado diversas limitaciones y desafíos. La duración relativamente corta de las intervenciones (aproximadamente 24 meses) dificulta la sostenibilidad a largo plazo. Además, el clima extremo y la falta de mantenimiento de infraestructuras por parte de las cooperativas han afectado la continuidad de las actividades agrícolas. No obstante, el factor más decisivo para la sostenibilidad de estos proyectos es la apropiación por parte de la población beneficiaria.
Para que un proyecto tenga éxito, es esencial que la comunidad participe activamente desde su formulación hasta su evaluación. Un buen diagnóstico, que incluya la visión de las personas beneficiarias directas y de los líderes comunitarios permite diseñar estrategias más efectivas y adaptadas a cada contexto. En este sentido, el cooperativismo ha demostrado ser un modelo organizativo muy potente en diversos lugares del mundo, pero su implementación requiere un proceso de aprendizaje y adaptación por parte de las comunidades locales.

Durante mi experiencia como voluntaria, observé que algunas cooperativas lograban consolidarse gracias a una buena organización y trabajo regular. Un caso de éxito fue el de un grupo de mujeres que, con los beneficios de sus ventas, lograron adquirir un vehículo para transportar sus productos al mercado de Kaédi y un depósito de agua para garantizar el riego en épocas de sequía. Sin embargo, otras cooperativas no alcanzaron este nivel de sostenibilidad, debido a la falta de compromiso y motivación de sus miembros, lo que llevó al estancamiento de sus actividades.
En definitiva, mi aprendizaje en los proyectos con cooperativas de mujeres en el Gorgol me ha permitido comprender tanto los desafíos que enfrenta la cooperación al desarrollo en Mauritania como las valiosas iniciativas y oportunidades que pueden transformar la vida de muchas personas. Es necesario que las ONG internacionales hagan un esfuerzo por implicar más a la comunidad en el diseño de los proyectos y en la adaptación de los modelos organizativos a la realidad local. Por ello, es fundamental no solo implementar iniciativas a corto plazo, sino también fomentar estrategias que aseguren la continuidad de los procesos una vez finalizados los proyectos, como en el caso de la formalización de la propiedad de la tierra.






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