Gaza, seis meses después: el alto el fuego nunca fue real

Seis meses después del supuesto alto el fuego en Gaza, desde ActionAid seguimos viendo una realidad muy distinta sobre el terreno. La población continúa viviendo bajo bombardeos, desplazamientos constantes y sin acceso a servicios básicos.

Gaza, el alto al fuego nunca fue real

“El llamado alto el fuego nunca ha sido real”, explica nuestro compañero Jamil Sawalmeh. “Durante estos meses, la población en Gaza se ha despertado casi cada día con ataques, mientras sigue sin acceso a alimentos suficientes, refugio adecuado, medicamentos ni servicios esenciales como la sanidad o la educación”.

Más de 2 millones de personas siguen desplazadas, según Naciones Unidas. Muchas viven en tiendas de campaña o en refugios masificados, en condiciones extremadamente precarias. La reconstrucción, a día de hoy, es inviable. Gran parte del territorio permanece bajo control militar y continúan las demoliciones de viviendas e infraestructuras. La población está atrapada en un limbo prolongado, sin poder dejar atrás más de dos años de violencia y destrucción.

El acceso a la ayuda humanitaria tampoco está garantizado. Desde ActionAid, junto a otras organizaciones internacionales, seguimos defendiendo ante el Tribunal Supremo israelí nuestro derecho a operar, después de las restricciones administrativas impuestas por el gobierno. Estas barreras dificultan aún más que la ayuda llegue a quienes la necesitan.

 

Gaza, luchando por la supervivencia

La situación, además, no se limita a Gaza. Nos preocupa la extensión de políticas de anexión y control en Cisjordania y otras zonas de la región. Lo que estamos viendo es el resultado de permitir violaciones del derecho internacional sin consecuencias.

Desde Gaza, el testimonio de Nisreen Jouda, psicoterapeuta de la organización socia Wefaq (Asociación para el cuidado de mujeres y niños), refleja el impacto cotidiano de esta realidad.

“El alto el fuego solo existe en los medios. En la práctica, escuchamos disparos todos los días y la gente sigue muriendo. Tengo miedo incluso de ir a trabajar, porque nunca sabes dónde será el próximo ataque”.

Las condiciones de vida son extremas. “Vivimos en tiendas de campaña, hacemos cola durante horas para conseguir comida y agua, y hemos pasado por una hambruna severa. Nuestros hijos e hijas también están agotados. Antes hacían fila en la escuela para comprar comida; ahora lo hacen para sobrevivir”.

Ante esta situación, desde ActionAid pedimos a la comunidad internacional medidas urgentes. Es necesario un alto el fuego real que proteja a la población civil, garantice el acceso seguro y sostenido de ayuda humanitaria y ponga fin a la violencia.