Ukrainian NGO Martin Club supports Anastasiia

Romper el ciclo de la violencia en tiempos de guerra

Anastasiia tiene 23 años y vive en Dnipro en el este de Ucrania. Es madre de un niño de casi cinco años y también cuida de su hermana pequeña, de 14. Desde el inicio de la invasión rusa, su vida, como la de millones de mujeres en el país, ha estado marcada por la incertidumbre y el miedo constante.

«Antes todo era normal. Podíamos viajar, pasar tiempo con la familia y vivir sin esa ansiedad permanente», recuerda. «Ahora todo es más difícil. Siempre estás preocupada por la seguridad».  Pero la guerra no era la única batalla a la que tenía que enfrentarse.

“No quería que mi hijo creciera así”

Durante años, vivió una relación marcada por la violencia. Su expareja acudía repetidamente a su casa, protagonizaba escenas agresivas delante de su hijo y la obligaba a llamar a la policía en numerosas ocasiones.

«Llegó un momento en el que sencillamente no podía soportarlo más. No se trataba solo de mí. Mi hijo también estaba sufriendo», explica. «Si yo sufro, es mi decisión. Pero él no puede cambiar la situación. No podía permitir que creciera pensando que aquella era una forma normal de vivir».

Tras varios incidentes graves, ella y su hijo fueron trasladados a un centro de acogida para madres, niñas y niños afectados por la violencia machista, donde permanecieron durante tres meses. Sin embargo, incluso después de que su expareja abandonara la vivienda, continuó acosándola.

«Venía, golpeaba las puertas y llamaba a las ventanas. Yo seguía llamando a la policía. Era agotador».

Fue a través de la policía como Anastasiia entró en contacto con la organización ucraniana Martin Club, especializada en la protección y el apoyo integral a mujeres y niñas supervivientes de violencia.

 

La ONG Ucraniana MartinClub se especializa en atención a supervivientes de violencia machista

Apoyo especializado contra la violencia de género cuando más se necesita

Con el respaldo de un proyecto financiado por la Unión Europea, Martin Club le proporcionó apoyo psicológico continuado, asistencia jurídica para solicitar una orden de alejamiento, ayuda humanitaria y actividades de apoyo psicosocial para ella y su hijo.

«Las psicólogas siguen en contacto conmigo. A veces hablamos por teléfono, pero cuando acudo presencialmente me ayuda mucho más», cuenta. «Las abogadas están reuniendo toda la documentación —las denuncias y los informes policiales— para que él no pueda acercarse a nosotros. Eso me da tranquilidad».

Dejar atrás todo lo vivido no ha sido fácil. Anastasiia creció en un entorno familiar en el que también había violencia y consumo de sustancias.

«Cuando me di cuenta de que estaba repitiendo el mismo patrón, fue aterrador. No quería que mi hijo viviera lo mismo. Es mejor estar sola, pero con la mente despejada, que criar a mi hijo en un entorno destructivo».

Esta decisión ha transformado su vida. «No me gusta presumir de mis decisiones, pero en el fondo estoy orgullosa de haber dado ese paso. Cuando finalmente me marché… fue un momento muy feliz. A veces todavía no puedo creer que ya no pueda hacernos daño».

De sobrevivir a reconstruir su vida

En la actualidad, Anastasiia tiene dos trabajos para mantener a su familia y sueña con desarrollar su propio proyecto como tatuadora.

«Me encanta la creatividad. Es mi espacio», explica. Su objetivo es poder dedicarse plenamente a ello. «Quiero ofrecer a mi familia estabilidad, educación y tiempo. No quiero desaparecer absorbida por el trabajo y olvidarme de ellos».

En un contexto en el que la guerra ha aumentado el riesgo de violencia de género y ha sometido a una enorme presión a los sistemas de protección, el trabajo conjunto de organizaciones locales como Martin Club resulta esencial. No solo para proporcionar refugio y asistencia inmediata, sino también para garantizar un apoyo jurídico y psicológico sostenido en el tiempo que permita a las mujeres reconstruir sus vidas con autonomía y seguridad.

«Cuando sales de una relación así, ves el mundo de otra manera, empiezan a aparecer más personas buenas en tu vida. Más pensamientos positivos», dice Anastasiia.

Ukrainian NGO Martin Club supports Anastasiia

Su historia no habla únicamente de una mujer que ha conseguido dejar atrás la violencia. Habla de alguien que decidió romper un ciclo intergeneracional, proteger a su hijo y reconstruir su vida incluso en medio de una guerra. También nos recuerda que el apoyo humanitario puede marcar la diferencia entre limitarse a sobrevivir y poder disfrutar plenamente de una vida con derechos y dignidad.

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