Agroecología en África: más cosechas, menos costes y más resiliencia climática

Cultivar con la naturaleza, y no contra ella, puede dar más de comer en África. La agroecología puede igualar o superar los rendimientos de la agricultura industrial, reducir costes desde el primer año y hacer los cultivos más resistentes a la sequía y a otros impactos del cambio climático. Así lo concluye Adaptarse para progresar: la transformación de sistemas alimentarios en África, el informe que hemos presentado el 16 de octubre de 2026, Día Mundial de la Alimentación, con evidencias de diez países africanos. Este informe forma parte de nuestra campaña Fund Our Future sobre desinversión en combustibles fósiles y agricultura intensiva para invertir en soluciones más sostenibles.

Mientras las cooperativas agrícolas demuestran que la alternativa funciona, el dinero público sigue apostando por la agricultura industrial. «Este estudio reúne evidencias de diez países africanos que muestran que la agroecología es a la vez una solución climática y una opción económica rentable», resume Arthur Larok, secretario general de ActionAid International. «Los agricultores están mejorando sus cosechas y sus ingresos, reducen su dependencia de insumos importados y caros, y protegen los suelos y ecosistemas de los que depende la producción de alimentos».

Las cifras clave del informe:

  • +41 % de rendimiento medio en cereales al rotar legumbres y cereales en el África subsahariana.
  • Casi el triple de cosecha de guandú (gandul) y sorgo en Tanzania.
  • Hasta el doble de maíz en parcelas demostrativas de Zambia.
  • +37,8 % de beneficios en Kenia tras una transición de 1 a 3 años.
  • De 2 a 4 veces más eficiencia energética en las fincas agroecológicas.
  • En el periodo 2023-24, el 80 % del presupuesto agrícola de Zambia y 50 % del de Zimbabue fueron  a subvencionar fertilizantes sintéticos y semillas híbridas, en su mayoría importados.

 

Pero, ¿qué es la agroecología?

La agroecología es una forma de producir alimentos que trabaja con la naturaleza y mira el sistema agrícola en su conjunto. Es a la vez una disciplina científica, un conjunto de prácticas agrícolas sostenibles y un movimiento social que une investigación, experiencia campesina y conocimiento tradicional.

Su objetivo es transformar cómo se producen los alimentos, cómo se comparte el conocimiento, cómo funcionan los mercados y quién toma las decisiones. Sitúa en el centro a quienes cultivan y a sus comunidades, protege los ecosistemas y reduce la desigualdad y la dependencia de insumos externos.

Un informe con datos de diez países africanos

El informe recoge investigación y experiencia de Etiopía, Gambia, Ghana, Kenia, Malaui, Nigeria, Tanzania, Uganda, Zambia y Zimbabue. Y desmonta un supuesto muy extendido: que la agricultura industrial es la única vía para producir a gran escala. Según el estudio, depender de fertilizantes, pesticidas y semillas comerciales importados expone a agricultores y gobiernos a precios volátiles, genera dependencias costosas y daña suelos y biodiversidad.

La agroecología, en cambio, combina ciencia ecológica y saber campesino para reducir costes, diversificar los medios de vida y hacer los sistemas alimentarios más resistentes a los impactos climáticos.

¿La agroecología produce tanto como la agricultura industrial?

Sí. Nuestro informe concluye que la agroecología puede ofrecer cosechas comparables o superiores a las de la agricultura industrial. En el África subsahariana, alternar legumbres y cereales en el mismo terreno eleva de media un 41 % el rendimiento de los cereales. En Tanzania, el guandú (gandul) y el sorgo casi triplicaron su producción con prácticas agroecológicas, y en parcelas demostrativas de Zambia el maíz llegó a duplicarse.

Los resultados también se notan fuera de las parcelas de ensayo. Los agricultores formados por MVIWATA, la organización campesina nacional de Tanzania, aumentaron su producción un 30 % y mejoraron su acceso a los mercados.

«Los resultados muestran que la agroecología puede competir en rendimiento y, además, aportar beneficios que las mediciones centradas solo en la cosecha no ven: menores costes, suelos más sanos, mejor nutrición y más resistencia a la sequía y a otros impactos climáticos»

Constance Okeke, responsable internacional del proyecto para ampliar la inversión pública en agricultura de ActionAid y una de las coordinadoras del informe.

¿Es rentable? Lo que cuesta y lo que tarda la transición

La agroecología empieza a compensar antes de que termine la transición. Desde el primer año, quienes cultivan gastan menos en insumos externos y diversifican cultivos e ingresos. En Kenia, los estudios analizados registran un aumento medio del 37,8 % en los beneficios tras un periodo de transición de uno a tres años.

Las cosechas, en cambio, necesitan más tiempo. Al principio pueden bajar o fluctuar, y tardan entre tres y cinco años en igualar o superar a las convencionales mientras el suelo y los ecosistemas se recuperan. El plazo depende de lo degradada que esté la tierra y del apoyo que reciban los agricultores. Eso es clave, «No se puede esperar que los agricultores carguen solos con los riesgos de la transición», advierte Okeke. Por eso, es necesario financiar el proceso completo y no solo proyectos a corto plazo.

Una respuesta a la crisis climática

La agroecología es una respuesta estratégica al cambio climático. Ayuda a que el suelo retenga el agua, lo que estabiliza las cosechas en los periodos secos, restaura las funciones de los ecosistemas y reduce la dependencia de insumos sintéticos industriales. Los estudios citados en el informe calculan que las fincas agroecológicas pueden ser entre dos y cuatro veces más eficientes en energía que las convencionales.

Por ello, es necesario que la agroecología tenga un lugar en la agenda de la COP31 y que se reconozca como una herramienta práctica para reducir emisiones, adaptarse al cambio climático y proteger los medios de vida de quienes producen los alimentos.

El problema: el dinero público sigue financiando la agricultura industrial

En 2023-24, las subvenciones a fertilizantes sintéticos y semillas híbridas, en su mayoría importados, absorbieron el 80 % del presupuesto agrícola de Zambia y el 50 % del de Zimbabue. Esto ocurrió pese a que ambos países están desarrollando estrategias nacionales de agroecología.

A pesar de lo que parezca, la transición ya está en marcha en el continente: 15 países africanos han desarrollado o están desarrollando estrategias nacionales de agroecología, y 20 gobiernos y bloques regionales se han sumado a la Agroecology Coalition. Sin embargo, esos compromisos necesitan ahora financiación pública sostenida, leyes que los respalden y acción coordinada.

Las mujeres, en el centro del sistema alimentario africano

En el África subsahariana, los sistemas agroalimentarios concentran el 66 % del empleo femenino. Sin embargo, las mujeres siguen teniendo un acceso desigual a la tierra, la financiación, la tecnología, los mercados y la toma de decisiones. Cerrar las brechas de género en productividad agrícola y salarios podría sumar cerca de un billón de dólares (1 trillion en inglés) al PIB mundial y reducir en unos 45 millones el número de personas en inseguridad alimentaria.

«Escalar la agroecología significa proteger los derechos de las mujeres e invertir en servicios de extensión agraria, sistemas de semillas gestionados por los agricultores, tecnología accesible y mercados fiables»

Constance Okeke

Un caso real: Janeth y el banco de semillas de Msanga (Tanzania)

Janeth Nyamayahasi pasó de cosechar 4 sacos de maíz a 12 en el mismo campo tras combinar la conservación de semillas con otras prácticas agroecológicas. Vive en Msanga, en la región de Dodoma, donde la comunidad ha creado un banco de semillas, dos fincas de semillas y parcelas demostrativas para conservar y multiplicar cultivos autóctonos.

«En nuestro banco, los agricultores pueden pedir semillas prestadas en la siembra y devolverlas tras la cosecha. Así mantenemos vivas nuestras semillas autóctonas. Cuando protegemos nuestras semillas, protegemos nuestra comida, nuestra cultura y nuestro futuro», cuenta Janeth.

 

Janeth Nyamayahasi, agricultora junto a su plantación. Tanzania

 

En Tanzania, las cifras reflejan cambios que los agricultores notan directamente. En todo el país están demostrando que la agroecología puede aumentar la producción, reforzar los sistemas locales de semillas y reducir la dependencia de insumos externos caros. Lo conseguido en Msanga y con MVIWATA muestra lo que es posible cuando las políticas y la inversión respaldan su conocimiento.

Pero para que estos resultados vayan más allá de proyectos concretos, Tanzania y el resto de países africanos necesitan inversión pública a largo plazo, servicios de extensión agraria bien dotados, sistemas de semillas gestionados por los propios agricultores y mercados locales que paguen precios justos. La financiación debe cubrir toda la transición, que a escala de paisaje puede requerir apoyo durante hasta una década.

Qué pedimos

ActionAid reclama a gobiernos e instituciones internacionales que redirijan la financiación hacia la agroecología y acompañen a los agricultores durante toda la transición:

  1. Leyes y políticas: que los gobiernos africanos y los organismos regionales aprueben normas que apoyen la agroecología, protejan los derechos de las mujeres rurales a la tierra y los recursos naturales y eliminen barreras regulatorias.
  2. Presupuestos: cumplir el compromiso del CAADP (Comprehensive Africa Agriculture Development Programme) de destinar al menos el 10 % del presupuesto nacional a agricultura; que al menos el 30 % del gasto agrícola apoye la agroecología en 2035, y redirigir para entonces al menos un tercio de las subvenciones a insumos industriales.
  3. Semillas: proteger los sistemas de semillas autóctonas y gestionados por los agricultores, y su derecho a producir, guardar e intercambiar semillas.
  4. Clima: que la COP31 incluya la agroecología en la agenda como respuesta de mitigación y adaptación.
  5. Financiación responsable: que el Banco Africano de Desarrollo y otros financiadores adopten indicadores de agroecología, dejen de etiquetar la agricultura industrial como «climáticamente inteligente», prioricen las subvenciones frente a los préstamos y financien la transición completa.
  6. Apoyo integral: invertir en extensión agraria, investigación participativa, aprendizaje entre agricultores, mercados inclusivos, compra pública y tecnología adecuada, para que los riesgos no recaigan en pequeños productores, mujeres rurales y jóvenes.

Algunas preguntas

¿La agroecología puede alimentar a África? Según nuestro informe , sí puede contribuir de forma decisiva: ofrece rendimientos comparables o superiores a la agricultura industrial y es una vía práctica y escalable para reforzar la seguridad alimentaria.

¿Cuánto aumentan las cosechas con la agroecología? Depende del cultivo y del lugar. Rotar legumbres y cereales eleva un 41 % de media el rendimiento de los cereales en el África subsahariana; en Tanzania, el guandú y el sorgo casi triplicaron su cosecha.

¿Cuánto tarda la transición a la agroecología? El ahorro en insumos llega desde el primer año. Los rendimientos tardan entre 3 y 5 años en igualar o superar a los convencionales, y la transformación de paisajes enteros puede requerir hasta una década de apoyo.

¿Por qué la agroecología ayuda frente al cambio climático? Porque mejora la retención de agua del suelo, estabiliza las cosechas en épocas secas, restaura ecosistemas y reduce el uso de insumos sintéticos. Además, sus fincas pueden ser de 2 a 4 veces más eficientes en energía.

¿A qué se destina hoy la financiación agrícola en África? En gran parte, a la agricultura industrial. En 2023-24, las subvenciones a fertilizantes sintéticos y semillas híbridas se llevaron el 80 % del presupuesto agrícola de Zambia y el 50 % del de Zimbabue.

¿Qué papel tienen las mujeres en la agroecología? Central: el 66 % del empleo femenino en el África subsahariana está en los sistemas agroalimentarios. El informe pide proteger su acceso a la tierra, la financiación y la toma de decisiones.

 

 

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