voluntarios en rumanía

Tres formas de vivir el voluntariado

El proyecto Youth4Ukraine, impulsado por Alianza por la Solidaridad junto a la organización FITT en Timișoara, reunió a jóvenes de diferentes países con un mismo propósito: acompañar, aprender y compartir. Anna, Dimitris y Elshekhiby cuentan cómo esta experiencia marcó sus vidas y fortaleció su compromiso con la solidaridad.


«Una experiencia que superó todas mis expectativas» — por Anna

Soy una joven de 21 años de Ucrania y, durante el último mes, tuve la oportunidad de participar en un proyecto del Cuerpo Europeo de Solidaridad en Timișoara (Rumanía), con el apoyo de Alianza por la Solidaridad. Mirando atrás, puedo decir con total confianza que esta experiencia superó todas mis expectativas de la mejor manera posible.

Este voluntariado no se trató solo de organizar eventos o preparar actividades; se trató de momentos compartidos, trabajo en equipo significativo, apoyo mutuo y crecimiento junto a personas de distintas culturas y orígenes.

Una de las partes más gratificantes para mí fue trabajar con niños —niños ucranianos que ahora se están adaptando a una nueva vida en otro país—. Como alguien que entiende su idioma y su historia, sentí una conexión profunda y una motivación personal para ayudarles a sentirse más cómodos, incluidos y comprendidos. Organizar actividades creativas y simplemente pasar tiempo con ellos me dio una gran sensación de propósito y satisfacción.

Formar parte de este proyecto también me ayudó a desarrollarme personal y profesionalmente. Adquirí nuevas habilidades, gané confianza al comunicarme con diferentes personas y descubrí lo importantes que son la empatía y la flexibilidad en el trabajo en equipo.

El equipo diverso con el que trabajé hizo que la experiencia fuera aún más enriquecedora: cada persona aportó algo especial, y estoy agradecida por cada risa compartida, cada reto que enfrentamos juntos y cada idea que hicimos realidad.

Hoy me alegra enormemente haber encontrado, casi por casualidad, la información sobre este proyecto y haberme presentado en la oficina de FITT para la entrevista que me abrió la puerta a esta aventura.


«Juego, comunidad y aprendizaje» — por Dimitris

Durante dos meses participé en un proyecto del Cuerpo Europeo de Solidaridad en Timișoara, Rumanía. El proyecto consistía en organizar actividades para niños y niñas ucranianos, y me permitió descubrir el valor de la comunidad, la creatividad y el intercambio cultural.

Dos actividades destacaron especialmente para mí: los juegos de mesa y el club de cocina. Los juegos de mesa eran muy populares entre los niños y fomentaban el trabajo en equipo y la capacidad de pensar en grupo. Fue maravilloso ver cómo se conectaban tan rápidamente a través del juego. El club de cocina también fue un punto fuerte: preparar comidas sencillas juntos y probar diferentes recetas creó un ambiente familiar y compartido, algo especialmente importante para quienes están lejos de casa.

Uno de los momentos más memorables fue una barbacoa de team building. Se celebró al aire libre, con comida, música y conversaciones, y ayudó a reforzar el sentido de comunidad entre los voluntarios y los participantes.

Otra parte fundamental de la experiencia fue conocer a personas de diferentes orígenes. Hablar con otros voluntarios me ofreció nuevas perspectivas y me ayudó a comprender distintas culturas e historias personales.

Este proyecto no solo se trató de ayudar a los demás: también aprendí mucho. Los niños me enseñaron resiliencia, el equipo me mostró el valor de la comunicación y la flexibilidad, y la propia ciudad me recordó que los lugares nuevos también pueden sentirse como hogar.

Estoy muy agradecido por haber formado parte de este proyecto. Fue una experiencia significativa que dejó una huella duradera.


«Un proyecto que me transformó» — por Elshekhiby

Mi experiencia en este proyecto de voluntariado fue realmente única e inolvidable. A lo largo del proceso tuve la oportunidad de conocer a personas increíbles de diferentes culturas y procedencias, lo que me ayudó a crecer tanto personal como profesionalmente. Toda la experiencia fue enriquecedora, emocionante y llena de actividades significativas que me mantuvieron motivado e inspirado cada día.

Durante el proyecto participé activamente en diversas tareas y traté de contribuir siempre de forma positiva. Una de las partes más gratificantes para mí fue trabajar con niños. Espero haber dejado una huella positiva en ellos, y deseo de corazón haberles enseñado algo útil que recuerden con cariño.

Este proyecto también me brindó la oportunidad de aprender muchas cosas nuevas. No solo adquirí habilidades blandas como trabajo en equipo, comunicación y adaptabilidad, sino que también me desarrollé mucho en mi campo profesional: la edición y grabación de vídeo. Pude aplicar mis conocimientos en situaciones reales y, además, aprendí nuevas técnicas y enfoques creativos que no había probado antes.

En definitiva, esta experiencia me ayudó a crecer en muchos niveles y me abrió los ojos a nuevas perspectivas. Estoy muy agradecido por haber formado parte de ella y creo sinceramente que el voluntariado puede marcar una diferencia real —no solo en la vida de los demás, sino también en la tuya propia—.

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